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Cinco claves para no equivocarse al comprar una vivienda en el centro histórico

Publicado el 01 de Agosto de 2018

Los cascos históricos de las ciudades son lugares con una atmósfera especial donde se vive a otro ritmo

Se trata de zonas que promueven sentimientos de agrado y de rechazo a partes iguales. Hay quien sueña con vivir en este tipo de enclaves por su oferta cultural y de restauración, mientras que otros se alejan de forma consciente de estos núcleos debido a su bullicio. Si estás dentro del primer grupo, deberás considerar algunos aspectos antes de dar el paso y comprar una vivienda en pleno centro. Te damos las claves:

1. Alta revalorización. Dentro del mercado de la vivienda, los barrios céntricos son los más consolidados. Son áreas llenas de vida, con servicios plenamente asentados, que difícilmente caerán en el abandono de las instituciones públicas porque son esenciales para la imagen de la ciudad y para el turismo. Representan un activo de inversión muy seguro en tiempos de crisis y, comprados en el momento justo, podrían generar un beneficio muy alto tanto en venta como en alquiler.

2. Producto escaso. Los centros de las ciudades tienen acotado su crecimiento. Más allá de algún solar puntual, en el que probablemente se construya vivienda de lujo o alguna dotación comercial, lo cierto es que la tipología de vivienda que domina la oferta es de la segunda mano. Esto significa que el precio de venta será alto, al igual que el IBI. La buena noticia es que los gastos de comunidad son menores porque no suele tratarse de urbanizaciones con piscina, zonas verdes o instalaciones deportivas.

3. Estado de conservación. Cuando se realizan visitas comerciales a estos inmuebles, hay que prestar especial atención al estado de conservación de la finca en la que se haya ubicado el piso en cuestión. Por norma general, estamos hablando de edificios antiguos., con varias décadas a sus espaldas. Debemos preocuparnos por las rehabilitaciones acometidas, así como por los resultados de las inspecciones técnicas con el fin de descartar riesgos y derramas extraordinarias.

4. Reforma integral. Resuelto el tema de puertas afuera, habrá que detenerse en el interior de la vivienda. Al precio de la vivienda hay que sumarle el coste de las obras de acondicionamiento para que adquiera funcionalidad. Los cambios de distribución y la reforma de cocina y baño suelen ser habituales. El aislamiento acústico y térmico también son comunes, puesto que la antigüedad de la construcción implica materiales con una durabilidad comprometida.

5. Alquiler turístico. Si la compra es por inversión, es fundamental que se esté al día de la legislación aplicable. El alquiler puntual de un apartamento céntrico genera rendimientos muy interesantes, pero la normativa puede jugarte una mala pasada, ya que los inmuebles destinados a esta modalidad de arrendamiento deben cumplir ciertos requisitos: desde estar inscritos en un registro hasta limitar los días de alquiler por año, pasando por tener una salida independiente a la calle.

 

Fuente: ABC Inmobiliario