La Diagonal sueña con el Llobregat

Publicado el 26 de Marzo de 2015

BCN, Esplugues, Sant Just y Sant Joan Despí convertirán la autopista B-23 en un paseo que una la avenida y el río

No es para hoy ni para mañana sino para dentro de «15 o 20 años», según las propias palabras del presidente metropolitano y alcalde de Barcelona, Xavier Trias. Pero todo tiene un principio, y ayer fue el día de poner en marcha oficialmente el proyecto. Se trata de transformar los laterales de la autopista B-23 desde la entrada a Barcelona hasta el río Llobregat, en Sant Joan Despí -o viceversa según como se mire-, en un paseo cívico metropolitano mediante viales para peatones, bicicletas y transporte público y de servicios. Y también con un carril bus en una calzada central que no se tocará y mantendrá sus tres carriles por sentido, aunque en algún tramo se piensa nada menos que en cubrirla, como la Gran Via en L'Hospitalet. Así, Barcelona, Esplugues, Sant Just Desvern y Sant Joan Despí sueñan con que los 10,5 kilómetros de la Diagonal lleguen al río Llobregat con otros cinco kilómetros de avenida.

Los cuatro alcaldes (Trias, Pilar Díaz, Antoni Poveda y Josep Perpinyà, respectivamente) se dieron ayer la mano en Sant Joan Despí, en un acto de afirmación metropolitana a las puertas de unas elecciones que pueden cambiar cosas, para encargar el anteproyecto de esta obra. A partir de trabajos previos realizados por el estudio de los arquitectos Enric Batlle y Joan Roig, será ahora la agencia pública de planificación Barcelona Regional la que empezará a redactar el anteproyecto del futuro eje cívico de la B-23.

No existen aún estimaciones de su coste pero Antoni Poveda habló de «algunos cientos de millones». La implicación de instituciones como la Generalitat y también el Estado, titular de la autopista, «con las que ya se ha hablado», según añadió el vicepresidente metropolitano de Transporte, debe contribuir a un desarrollo del plan que en cualquier caso se haría por fases y a largo plazo.

Es una obviedad que la complejidad de esta transformación es muy elevada por la longitud de la vía y por su diversidad. Pero Trias la comparó a la de las Glòries, la cobertura del tren en Sants o La Sagrera y concluyó que «aunque tenga un coste alto y una ejecución larga debe empezarse para que las cosas cambien en el futuro».

El proyecto que impulsa el área metropolitana como institución supramunicipal de la gran Barcelona ha de romper la barrera que ahora supone la B-23 para los municipios que cruza. Ello será posible en los puntos en los que por la diferencia de cota se puede cubrir la autopista. Este sería el caso, por ejemplo, de Sant Joan Despí a la altura de TV-3. Los cubrimientos permitirían además a la larga abrir nuevos espacios públicos e incluso zonas con aprovechamientos urbanísticos o económicos. En este aspecto se toma como referencia el parque de la Solidaritat de Esplugues sobre la Ronda de Dalt que desde 1998 es un punto valioso de la red verde metropolitana.

Un enclave crítico de la nueva avenida de la B-23 por su complejidad y su coste es el paso superior de la Ronda de Dalt en Pedralbes. La Diagonal barcelonesa pierde frente a este muro de hormigón su carácter de paseo urbano. El plan prevé allí devolver a la Diagonal la plena perspectiva y conectividad humana hacia el Baix Llobregat, al mismo nivel que el parque de Cervantes, con el soterramiento de la ronda. La desaparición del obstáculo abriría la gran puerta.