El alquiler de pisos se afianza como alternativa a la propiedad en Barcelona

Publicado el 31 de Marzo de 2015

El precio de las rentas sube tras varios años a la baja, y los contratos se han doblado desde el 2006. La escasez de obra nueva y la precariedad laboral abocan al arrendamiento, sobre todo en el centro

Hace solo ocho años, pese a los estratosféricos precios de la vivienda, en el chip de miles de barceloneses se instaló la consigna de que «alquilar era tirar el dinero». Casi cosa de tontos. El afán de forjar un patrimonio y la idea de que a cada minuto se revalorizaba hasta el más cutre de los pisos hizo que la compra fuera casi obligada. Pero en el 2014, con la sequía hipotecaria, los sueldos estrangulados, la incertidumbre laboral y la alargada sombra de los desahucios, el alquiler no solo es una opción forzosa para la gran mayoría de jóvenes (en solitario o multicompartido), sino también para muchos ciudadanos que lejos de vender para comprar, arriendan su posesión y dan un paso adelante alquilando algo en mejores condiciones.

El resultado se traduce en un continuo incremento de contratos registrados formalmente por la Generalitat, que se han doblado desde el 2006, hasta superar los 44.000 en el 2013 y afianzarse el pasado año, a falta de las cifras finales de diciembre. Y, por primera vez en los últimos años, en un aumento de las rentas, ante la escasez de la oferta.

A falta de una fuente oficial que registre todas las operaciones, los grandes portales inmobiliarios, el mayor escaparate de la oferta inmobiliaria en Barcelona, concluyen en que el 2014 se cerró claramente al alza. Habitaclia.com, de las más consultadas en Catalunya, habla de un incremento del 12,9%, mientras que Idealista.com lo establece en un 7,4% y lo erige en el más alto de España. También Fotocasa.es destaca aumentos en nueve de los 10 distritos. La media del metro cuadrado por mes se sitúa entre los 12,5 euros, según los dos primeros, y los 11,3 del tercer portal. Las cifras reales de cierre de operaciones, registradas desde el Institut Català del Sòl, donde teóricamente se deben registrar las fianzas y datos de los contratos, quedan por debajo, en torno a los más de 10 euros según datos del tercer trimestre del 2014, aunque tampoco son concluyentes porque se calcula que la mitad se realizan con contratos privados y no se declaran.

Pero incluso la Agència de l'Habitatge de Catalunya, constata un incremento del 3% en los precios hasta septiembre. El primero tras varios años consecutivos de bajadas que, sin ser tan acusadas como en la compraventa, suponen que el precio medio de un piso de alquiler en la capital catalana pasara de los 813 euros del 2008 a los 681 del 2013, para crecer hasta los 701 en el tercer trimestre del 2014.

Carles Sala, secretario de Habitatge i Millora Urbana, apunta a la escasísima oferta de reciente construcción y la crisis como catapulta hacia la opción del alquiler. Aunque matiza que el brutal incremento de contratos contabilizados, doblados desde el final de la burbuja inmobiliaria, se nutre también de la cuota de arrendatarios que opta por registrar formalmente las operaciones. El resto no lo hace por cuestiones fiscales. Para Sala, el interés por alquilar se ha multiplicado y supone «un cambio de cultura respecto a las últimas décadas». «La vivienda era una inversión y ya no se ve así», agrega, destacando que «se preveía un aterrizaje de los precios, porque la gente sigue queriendo instalarse en Barcelona por motivos laborales o estudios, y hay poca oferta». Eso sí, aún queda un largo trecho para que el alquiler se conciba como una buena opción para vivir en lugar de una alternativa casi forzosa a la compra.

En el ayuntamiento de Barcelona, el director adjunto de Vivienda de Hábitat Urbano, Antoni Sorolla, opina que la idea de la «capitalización de la vivienda» se mantiene, sobre todo en Barcelona, donde se la considera un valor más seguro. No obstante, «la ciudadanía ha tomado conciencia de los riesgos y compromisos de una hipoteca, y de lo que se acaba pagando de intereses». La ley de la oferta y la demanda han hecho remontar los precios, mantiene, con los jóvenes como grandes protagonistas de nuevos contratos. También el registro de candidatos al alquiler social se ha disparado, cuando antes primaban el de compra.

El presidente del Col·legi d'Agents de la Propietat Immobiliaria de Barcelona, Joan Ollé, puntualiza que el aumento de precios no es generalizado, sino que lo impulsa la demanda en Ciutat Vella, el Eixample y la zona alta. Prevé un aumento de precios moderado para este año, y una amplia disparidad de precios, desde Nou Barris, donde abundan los pisos de 400 euros, hasta Sarrià-Sant Gervasi, donde superan los mil, no tanto por una gran diferencia en el metro cuadrado (menos exagerada que en la venta), sino por la tipología de tamaño. Según habitaclia.com, que acaba de presentar un diseño de web que facilita la búsqueda -»mucho más alta en alquileres»-, Ciutat Vella despega y lidera el precio anunciado por metro cuadrado, sobre los 15,5 euros, cifra cercana a los 14,4 que le da Idealista.com

El mercado de pisos en alquiler de Barcelona se engrosa ahora con la bolsa de pisos adquiridos por grandes y pequeños inversores que buscan rentabilidad en el alquiler (del 4,7% en la ciudad), la de los que alquilan su piso para mudarse a otro (al considerar que es mal momento para vender) y hasta de los que buscan una alternativa más sencilla que explotarlos para turistas.